Reflexiones
Fidel Castro o la trama de los 80
Por
Tania Quintero, desde Lucerna
Dos semanas
antes de su 80 cumpleaños, Fidel Castro ha vuelto
a desempeñar sus dos mejores papeles: actor y tramoyista.
Si alguien lo duda, lea o relea la anécdota contada
por Tad Szulc en su libro "Retrato crítico
de Fidel Castro", donde es narrada la visita del
periodista Herbert Matthews, del New York Times, a la
Sierra Maestra en 1957 y le permitió dar la primicia
internacional sobre la existencia del líder guerrillero
en su "cuartel general" del Ejército
Rebelde. Pronto se cumplirá medio siglo de la farsa
que un joven y astuto Castro montara a los americanos
y el mundo. Matthews ya no existe, pero incólume
sigue la capacidad de Fidel Castro para armar toda clase
de tramoyas.
Pese a internet
y las nuevas tecnologías, los grandes medios de
comunicación siguen siendo neófitos con
relación a Cuba y su "máximo líder".
Salvo excepciones, la mayoría de los informadores
padece de ingenuidad peregrina. Ayer, para poner un ejemplo,
el corresponsal de TVE en Cuba recordaba un reportero
de la prensa del corazón cuando desde La Habana,
ante la cámara, compungido, decía: "No
se sabe en qué hospital está ingresado,
ni cuáles médicos lo operaron". Me
pareció tan tonto como los cientos de cubanos "celebrando"
por la Calle 8 de Miami. Para llenar el cubo de la bobería,
en una esquina céntrica de La Pequeña Habana
se concentraron varias cadenas de radio y TV. ¿Es
que no sabe el corresponsal de TVE que a no ser que muera
durante la intervención quirúrgica, los
partes médicos los dará el propio Fidel
Castro?
Otra gran tontería
escuchada ayer fue la aseveración de que por vez
primera Castro delegaba sus poderes en su hermano. Que
yo recuerde, es primera vez que lo hace público
de esa manera, porque en 1972 ó 73, durante su
primer recorrido por países de Europa del Este
y Africa, de más de un mes de duración,
fue Raúl Castro quien se quedó al frente
del partido, el estado y las fuerzas armadas.
Al margen de
la mayor o menor gravedad de su secreto y cuestionado
padecimiento, nuevamente Fidel Castro evidencia de que
además de especialista en virar tortillas, ridiculizar
a sus contrincantes y reírse de los peces de colores,
lo es también en el arte de la intriga, el protagonismo
y la manipulación.
La trama se veía venir. Dice el refrán que
"tanto va el cántaro a la fuente hasta que
se rompe". Después de tanto tiquitiquiti sobre
su edad, su salud, su sucesión y el futuro de Cuba
como barco a la deriva sin timonel, lo más lógico,
fidelista y castrista ha sido lo que acaba de hacer en
vísperas de sus 80 años: saltar al ruedo,
no para acuchillar al toro y cortarle rabo y orejas, sino
para cogerlo por los cuernos, virarlo a su antojo y como
en un gran San Fermín, poner a correr a millones
detrás de un animal de su ganadería.
El 26 de julio en Bayamo lo había advertido: "se
equivocan los que creen que voy a estar hasta los 100
anos dirigiendo". A lo largo del 2006 las medidas
tomadas por el partido y el gobierno presagiaban que algo
se estaba sazonando en la cocina del comandante.
La cirugía debe haber estado previamente programada,
pero la fecha y los detalles corrieron a su cargo. Todo
estuvo tan minuciosamente previsto que el día antes
de dar a conocer su salida temporal del poder, George
Bush viajó a la Florida y allí tuvo un programa
peculiar: desayuno en el Versailles, popular restaurante
cubano de Miami; después habló a orillas
del mar ante un nutrido grupo de guardacostas y cenó
en la residencia de un conocido millonario cubanoamericano.
¿Estaban
los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre
la pista o el propio aparato cubano hizo llegar a la Casa
Blanca la información sobre un inminente anuncio
sobre la salud de Castro y la cesión provisional
de sus cargos principales a su hermano Raúl? ¿Por
qué teniendo Bush en su agenda problemas más
apremiantes (Líbano, Irán, Irak, Corea del
Norte) en mangas de camisa se desplazó a la Florida
para verificar el grado de seguridad de las costas en
ese estado y reunirse con cubanoamericanos? ¿Están
los americanos pensando que la salida provisional o definitiva
de Fidel Castro pudiera detonar un éxodo marítimo
masivo como los ocurridos en 1980 y 1994?
Una
vez rebasados los efectos de la anestesia y cuando su
actividad cerebral se lo permita, hará pública
una nota. Y de ese modo continuaremos al tanto de los
pormenores de su recuperación. Así ya lo
hizo cuando el cabezazo de 2001 en el Cotorro y cuando
el boniatazo de 2004 en Santa Clara. Así lo seguirá
haciendo. Como hizo Juan Pablo II y como hace Corín
Tellado, quien la diálisis a la que diariamente
se somete no le impiden dictar a una grabadora sus rosadas
novelitas.
Pronostico que, a más tardar, Fidel Castro reaparecerá
en la inauguración de la Cumbre de los No Alineados,
prevista para celebrarse en septiembre en La Habana. Mientras,
que en Miami sigan celebrando.