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Carta enviada
por Blanca Reyes, esposa de Raúl Rivero, a
la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y
de Gobierno, del 18 al 20 de noviembre del 2004 en
San José, Costa Rica
Señores
Presidentes
Cumbre Iberoamericana
Excelencias:
El régimen de Cuba insiste en hacer el papel
de víctima en la arena internacional. Mientras
tanto, en las cárceles cubanas se pudren
periodistas independientes y opositores pacifistas
que han ejercido el imperdonable delito de pedir
cambios democráticos con los métodos
más pacíficos que puedan imaginarse.
En cambio han sido denostados como viles mercenarios
al servicio de gobiernos extranjeros y en especial
de los Estados Unidos.
Y como si fuera poco, cumplen largas sentencias
en las más inmundas y crueles prisiones que
puedan existir en el mundo. Mi esposo, el poeta
y periodista independiente Raúl Rivero, Premio
Mundial de la UNESCO de Libertad de Prensa Guillermo
Cano, cumple condena a 20 años, por el delito
de escribir buena poesía y buena prosa periodística
y sobre todo por expresar sus puntos de vista personales.
Cuando vinieron a casa a buscarlo, se llevaron ardientes
poemas y brillantes crónicas, así
como una laptop, unas cuantas páginas en
blanco, libros y fotografías familiares,
como todo arsenal que permitiría sancionarlo
a esa larga pena.
Tan es así, que el régimen ha sido
incapaz de presentar al mundo una sola palabra creíble
acerca de su supuesto mercenarismo. Ahora tratan
de desacreditarlo moralmente ante la opinión
pública mundial, inventándole un expediente
de maltratador de mujeres. Un diseño salido
de las estructuras de la médula gris de los
más destacados acólitos del estalinismo.
Cumplo con el deseo expreso de Raúl de hacerles
llegar su palabra de denuncia y de esperanza, sus
deseos de que no cejen en todas las presiones posibles
al régimen de Cuba para que ponga en libertad
cuanto antes a los hombres que sufren la injusticia
y todo tipo de abusos psíquicos y físicos
en las tétricas cárceles cubanas.
Raúl Rivero sigue preso, enfermo y escribiendo
poesía, porque como él mismo asegura,
su corazón pertenece a la república
de la poesía, al estado de la belleza y la
justicia, al país del amor y la esperanza,
ese que no tiene constitución ni definición
geográfica, que él atisba desde su
grandeza de poeta más allá de la realidad
cruel e inmunda en que vive.
Excelencias, no dejen de exigir al régimen
cubano, la libertad de Raúl y de todos los
que como él solamente desean una patria y
una vida mejor.
Cordialmente,
Blanca Reyes Castañón
Esposa de Raúl Rivero.
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