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1ro de septiembre de 2004

Carta desde La Habana

Cuando no se puede hablar a menudo por teléfono el valor de una carta se duplica. Máxime si la ha escrito un hijo. Tania Quintero*

La Habana, Cuba

Querida Tania:

Te escribo en medio de un calor tremendo desde nuestra casa en La Habana. Es ese calor húmedo y pegajoso del trópico que convierte a los ventiladores en objetos anacrónicos. La ciudad permanece igual. Cada día más fea, descolorida y sucia.

Blanca (la esposa de Raúl Rivero) llama casi a diario. Sigue con sus frases típicas. A veces más tranquila, otras no tanto. Todos los familiares de los 75 están esperanzados de que lenta y gradualmente continúen las extradiciones.

Ya han salido siete, la última tu buena amiga Martha Beatriz. Salió más vieja y con 19 libras de menos. Canosa y repleta de enfermedades, pero dispuesta a dar batalla. No cambia: tenaz y convencida de que Cuba tomará otro rumbo.

Blanca, Miriam, la mujer de Chepe y yo fuimos a Mantilla a ver a Martha. Te manda muchos saludos y te desea suerte y agradece tus gestos y tus cartas. Tengo que aceptar que Martha Beatriz vale más que varios hombres juntos, porque otros han salido de la prisión con miedo y cautela. Es lógico.

Yo estoy bien. He dejado de tomar cerveza. Está muy cara: un dólar y 25 centavos. No es imprescindible y tengo que priorizar a la niña. Leo mucho y trato de mantenerme informado.

Atenas ya es historia. Cuba quedó por debajo de lo esperado. Concluyó la tregua olímpica y el cubano aterriza de nuevo a los problemas de este mundo. Irak continúa con sus muertes absurdas por decreto imperial; el barril de petróleo anda por las nubes y la isla sigue intentando sobrevivir después de los estragos de Charley.

Cambiando de tema: Pablo Milanés ofreció un par de soberbios recitales en el Teatro Nacional. No pude conseguir entradas y tuve que conformarme con escucharlo en vivo por Radio Taíno. El Hijo de Bayamo está con su voz mejor que nunca. Lo escuché con los auriculares y parecía que estaba cantando para mi solo.

Hay una canción en particular que te recomiendo. “Exodo” se titula. Pablo se la dedica a todos los compatriotas que por diferentes motivos están fuera de su patria. Entre otros menciona al pintor Tomás Sánchez y al final de la canción desea que al menos los exiliados puedan morir en su tierra.

Te mando frijoles negros, los cuadritos de bacon que me pediste y el CD Pablo Querido. En cuanto a la camiseta de Ronaldo, 150 francos es demasiado dinero. Puedo esperar.

Raúl Rivero es el que no debiera esperar tanto. Siempre te tiene presente. Confío en que la presión internacional lo ponga en la calle. Entonces sería bueno diera un largo viaje. A Estados Unidos a conocer a su nieta y a Europa, Suiza incluida. Guarda café, jugos y chocolate para cuando te caiga en Lucerna. Se que sostendrán largas conversaciones cargadas de nostalgia.

Hace nueve meses que tu, mi hermana y mi sobrina se marcharon. Créanme que se siente. Espero que los Olímpicos del 2008 los disfrutemos juntos. Castro no es eterno.

Un fuerte abrazo, tu hijo Iván.

*El redactor de la carta, el periodista Iván García, es hijo de Tania Quintero, destacada periodista independiente que debió partir de Cuba y desde finales del 2003 reside en Suiza.


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