Cuando no se puede
hablar a menudo por teléfono el valor de
una carta se duplica. Máxime si la ha escrito
un hijo. Tania Quintero*
La Habana, Cuba
Querida Tania:
Te escribo en medio
de un calor tremendo desde nuestra casa en La Habana.
Es ese calor húmedo y pegajoso del trópico
que convierte a los ventiladores en objetos anacrónicos.
La ciudad permanece igual. Cada día más
fea, descolorida y sucia.
Blanca (la esposa de
Raúl Rivero) llama casi a diario. Sigue con
sus frases típicas. A veces más tranquila,
otras no tanto. Todos los familiares de los 75 están
esperanzados de que lenta y gradualmente continúen
las extradiciones.
Ya han salido siete,
la última tu buena amiga Martha Beatriz.
Salió más vieja y con 19 libras de
menos. Canosa y repleta de enfermedades, pero dispuesta
a dar batalla. No cambia: tenaz y convencida de
que Cuba tomará otro rumbo.
Blanca, Miriam, la
mujer de Chepe y yo fuimos a Mantilla a ver a Martha.
Te manda muchos saludos y te desea suerte y agradece
tus gestos y tus cartas. Tengo que aceptar que Martha
Beatriz vale más que varios hombres juntos,
porque otros han salido de la prisión con
miedo y cautela. Es lógico.
Yo estoy bien. He dejado
de tomar cerveza. Está muy cara: un dólar
y 25 centavos. No es imprescindible y tengo que
priorizar a la niña. Leo mucho y trato de
mantenerme informado.
Atenas ya es historia.
Cuba quedó por debajo de lo esperado. Concluyó
la tregua olímpica y el cubano aterriza de
nuevo a los problemas de este mundo. Irak continúa
con sus muertes absurdas por decreto imperial; el
barril de petróleo anda por las nubes y la
isla sigue intentando sobrevivir después
de los estragos de Charley.
Cambiando de tema:
Pablo Milanés ofreció un par de soberbios
recitales en el Teatro Nacional. No pude conseguir
entradas y tuve que conformarme con escucharlo en
vivo por Radio Taíno. El Hijo de Bayamo está
con su voz mejor que nunca. Lo escuché con
los auriculares y parecía que estaba cantando
para mi solo.
Hay una canción
en particular que te recomiendo. “Exodo”
se titula. Pablo se la dedica a todos los compatriotas
que por diferentes motivos están fuera de
su patria. Entre otros menciona al pintor Tomás
Sánchez y al final de la canción desea
que al menos los exiliados puedan morir en su tierra.
Te mando frijoles negros,
los cuadritos de bacon que me pediste y el CD Pablo
Querido. En cuanto a la camiseta de Ronaldo, 150
francos es demasiado dinero. Puedo esperar.
Raúl Rivero
es el que no debiera esperar tanto. Siempre te tiene
presente. Confío en que la presión
internacional lo ponga en la calle. Entonces sería
bueno diera un largo viaje. A Estados Unidos a conocer
a su nieta y a Europa, Suiza incluida. Guarda café,
jugos y chocolate para cuando te caiga en Lucerna.
Se que sostendrán largas conversaciones cargadas
de nostalgia.
Hace nueve meses que
tu, mi hermana y mi sobrina se marcharon. Créanme
que se siente. Espero que los Olímpicos del
2008 los disfrutemos juntos. Castro no es eterno.
Un fuerte abrazo, tu
hijo Iván.