Sociedad Interamericana de Prensa | Hora de CierreImpunidad | Home

Febrero del 2006

Otro cumpleaños en prisión

Por Luis Cino, desde La Habana

He vuelto a reñir a mis pies despistados y a reprochar a mi mala memoria. Como siempre que ando por Miramar, me he vuelto a sorprender caminando por la calle 86 rumbo a casa de Ricardo.

Casi se me olvidaba que el periodista y escritor Ricardo González Alfonso permanece en prisión, olvidado de clemencias y cambalaches de ocasión desde el aquelarre represivo e inútil por demás de marzo de 2003.

Tal vez mi olvido se deba a lo inaudito de que alguien se atreva a encarcelar a un poeta. O a la terquedad de Ricardo que condenado a 20 años, sigue escribiendo con rimas y razones, libre entre barrotes, poemas y crónicas cual si no pasara nada.

No es extraño. Ricardo siempre lo decía: “Cuando no estoy bien, estoy mejor”. Era su divisa. Lo sigue siendo. Casi tres años después de su encarcelamiento, ha demostrado que lo decía en serio y para todas las temporadas.

Los carceleros pretendían convertir a Ricardo González Alfonso en solo un número. Querían descifrarlo en esa ecuación donde “uno es ninguno”. Fracasaron. Ricardo sigue siendo un hombre con nombre y rostro que, por añadidura, osa reír y escribir.

Hace unas semanas, aún convaleciendo de su segunda intervención quirúrgica, lo trasladaron del hospital de penados a una celda del Combinado del Este.

Allí arribará por estos días de febrero a su cumpleaños 56. El tercero que pasa en la cárcel. No hay tristezas. En su humor siempre se mellaron las penas.

Es inútil el empeño de sus captores en escamotearle las más mínimas satisfacciones, tales como tener en su celda un ejemplar de su segundo libro publicado. Se titula Historia Sangrada, lo editaron en España y el prólogo lo escribió su amigo Raúl Rivero. Los guardias se lo confiscaron en una requisa. Grave atentado contra la vanidad que anida en todo escritor. Le aseguraron que se lo devolverían luego que lo revisara la Seguridad del Estado. ¿Qué más da? A Ricardo, más que el decomiso del libro y el juicio de la crítica literaria policial, le preocupan algunas erratas que aparecen en la edición.

En este nuevo cumpleaños en prisión, Ricardo no podrá fingir que es feliz. Ni por un instante. ¿Quién podría? Pero tampoco lo verán abatido sus cancerberos.

Ricardo González Alfonso sabe con intuición certera de poeta, que va faltando poco para que este tiempo de rejas sea solo otra más de sus muchas anécdotas. Entonces, todos reiremos con él. ¿Quién puede resistirse a su risa de jodedor?

Ricardo, por esas cosas de las dictaduras, cumplirá los 56 años en la cárcel y como no puedo hacer nada mejor, vuelvo a evocar su jardín tal como era en el frío diciembre de 2002.

Allí todo podía ocurrir. Ver volar un colibrí sobre la cerca, tomar un buen café con Raúl Rivero y la primicia de un poema, sonar una patria amplia y mejorada o asistir al nacimiento de la revista De Cuba.

En el primer editorial de la revista, Ricardo escribió que “de no ser una necesidad nacional, hubiera parecido un milagro”.

Me place recordar los días afanosos en que como albañiles y pintores, convertimos la ruinosa planta alta de su casa en sala de redacción. Cuando poco más de tres meses después, la política cargó con nuestros sueños, el segundo número de la revista De Cuba estaba en la calle.

Alida Viso, Tania Quintero, Claudia Márquez, Raúl Rivero, Jorge Olivera... Dondequiera que estemos todos tenemos una certeza. Algún día volveremos a trabajar juntos. Ricardo estará con nosotros.


(Publicado en Cubanet, 13 de febrero de 2006)

preguntas y comentarios? escríbanos
Copyright © 2003 Inter American Press Association. All rights reserved.
Powered by SurMedia Inc.