Vuelve
la furia
19
de noviembre del 2004
La Serie
Nacional de Béisbol irrumpe entre los cubanos
Industriales parte como favorito.
Por
Iván García
Los
fans están que se salen. Luego de un receso deportivo
de tres meses, y tras las conclusiones de los Juegos Olímpicos
de Atenas, este viernes 19 de noviembre, ha vuelto el gran
pasatiempo local: la pelota.
En este
período los amantes del béisbol tuvieron que
conformarse con oír por Radio Martí los play-offs
de octubre de las Grandes Ligas y el duelo final entre Boston
y los Cardenales de San Luis. Los que tenían algunas
posibilidades hurgaban en las noticias de las agencias extranjeras,
como hambrientos, para conocer el desempeño de los
peloteros cubanos en el Big Show. Y es verdad que el régimen
de Castro no publica una línea sobre las Mayores.
También,
para sacudirse la modorra por la ausencia de béisbol,
el aficionado local siguió como si fuera un culebrón
todos los rumores de los peloteros que se marcharon hacia
Estados Unidos para ganar un salario decente y codearse
con la crema y nata del béisbol mundial.
Se extraña
por estos lares al supersónico pitcher Maels Rodríguez,
Yobal Dueñas y al super-Kendry Morales, y la gente
en la Isla está ansiosa por saber qué será
de ellos en el futuro. Con aplausos y gritos levemente histéricos,
los fanáticos de la peña deportiva del Parque
Central, en el corazón de La Habana, recibieron la
noticia de que al hombre de las cien millas, Maels Rodríguez,
se le hicieron pruebas ante varias decenas de scout y llegó
la mortal recta de 94 millas. "El tipo parece que va
alcanzando su forma", comenta un asiduo a la peña.
Ahora,
los seguidores del béisbol esperan que en la próxima
temporada el astro local Kendry Morales vista la franela
de alguna novena del Big Show. "Morales va a llegar
y hará historia, porque hoy por hoy es el mejor pelotero
cubano", opina Andrés Díaz, de 27 años
y furibundo seguidor del equipo Industriales, donde militaba
Morales.
Cierto
que en La Habana Kendry es casi un Dios y todo un personaje,
junto a El Duque Hernández y Rey Ordóñez.
Mientras se esclarece el futuro de las estrellas cubanas,
sigue el goteo incesante de jóvenes y talentosos
peloteros de la Isla. Semanas antes de arrancar la temporada,
salieron del país en balsa seis prospectos de la
novena Industriales, con edades comprendidas entre 18 y
23 años. Entre ellos el pitcher derecho Yamel Guevara,
un hombre que en tres temporadas ganó 19 juegos y
sólo perdió 6. Guevara, de seis pies y tres
pulgas, tira rectas de hasta 94 millas y buenos lanzamientos
de rompimiento, atributos que le pudieran abrir las puertas
de la Gran Carpa, a la vuelta de un par de años.
Ya se
habían marchado en el verano dos pitchers capitalinos
de sobradas condiciones: el zurdo Francisley Bueno y el
derecho Osbeck Castillo. El aluvión de decepciones
es casi una plaga. Uno revisa las nóminas de los
16 conjuntos y observa que faltan alrededor de 50 peloteros
jóvenes que estuvieron el año pasado y que
en esta temporada no están, ya sea porque se han
marchado del país o porque han sido suspendidos por
la Federación de Béisbol por intentar abandonarlo.
Pormenores
de la contienda
Así
y todo, la Serie Nacional 44 no está exenta de calidad.
Hay un semillero grande de peloteros en la Isla. Lo que
está por ver es cuánto tiempo jugarán
en su país. La nueva temporada tiene un calendario
de 90 partidos por equipo, forman parte 16 novenas y debutan
97 peloteros. El torneo está dividido en dos ligas:
la Occidental y la Oriental, cada una con ocho selecciones.
En la zona occidental hay dos grupos de cuatro equipos cada
uno y en la oriental sucede lo mismo. Los grandes favoritos
para llevarse el cetro son Industriales --campeón
exponente--, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Villa
Clara.
Industriales
--el equipo que más torneos ha ganado, con diez,
y uno de los símbolos de la capital--, a pesar de
perder tres abridores (Francisley Bueno, Yamel Guevara y
Osbeck Castillo) y un par de recios toleteros como Kendry
o Bárbaro Cañizares, tiene una plantilla de
lujo. Su buena cantera ha catapultado a jóvenes prometedores
como los lanzadores Ian Rendón, Rigoberto Arrebato
y Hassam Pena: tres perlas que harán historia en
esta campaña.
Los
azules poseen buena ofensiva, en la que sobresalen el veterano
Antonio Scull, Alexander Mayeta y Yoandy Urgellés.
Velocidad en las bases con Yasser Gómez, Carlos Tabares
y Enrique Díaz, el mejor primer bate de la pelota
cubana. Buenos pitchers abridores y matadores de primer
nivel. Es el favorito para obtener por tercera vez consecutiva
la corona nacional.
Ojo
con Santiago de Cuba, una novena joven que va en ascenso
y que tiene una terna de pitchers como Norge Luis Vera,
Ormary Romero y Danny Betancourt, capaces de ganar más
de 39 juegos entre ellos. Lo preocupante de los santiagueros
es la dirección. Pues debuta como manager el otrora
estelar pelotero Antonio Pacheco, que jugaba en ligas amateurs
en Japón y, amén de que no tiene experiencia,
no ha seguido la preparación de su equipo. Pacheco
fue del aeropuerto para el terreno y se abre un compás
de espera para ver cómo maneja los hilos de la estrategia
beisbolera.
Ciego
de Ávila pudiera ser la sorpresa este año.
Tiene de todo: ofensiva, defensa y aceptable pitcheo. Quizás
necesite un par de abridores seguros para acompañar
a Valeri García, Alien Mora y José Borroto,
hombres de puntería en esta pelota.
Villa
Clara es otro que quiere un trozo del pastel. Es un equipo
competitivo, de buen pitcheo y ofensiva de tacto, escasean
los toleteros, pero su director técnico, Víctor
Mesa, le saca el jugo con velocidad en función de
la ofensiva. La expectación de Villa Clara es ver
el debut del novato de 15 años Dayan Viciedo, jugador
de cuadro y recio toletero, y a quien algunos especialistas
comparan con Kendry Morales.
Esta
temporada tiene también como expectativa ver si el
tunero Osmani Urrutia batea por quinta ocasión por
encima de 400. Sería algo del siglo XXII si lo lograse.
Por lo demás, el béisbol nos alejará
por momentos de los apagones y carencias materiales. La
devaluación del dólar y las cazuelas vacías.
Cuando se vive al filo de la navaja, ver béisbol
es buen sedante para olvidar los problemas. Claro, sólo
dura tres horas.
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